En las Américas, durante 2025 se notificaron 313,132 casos, de los cuales 113,926 fueron confirmados y 170 fallecieron. Hasta la semana epidemiológica 4 de 2026 se habían reportado 7,150 casos, 2,351 confirmados y una defunción. El aumento reciente se ha concentrado principalmente en regiones de Brasil, el sur de Bolivia y la zona del Escudo Guyanés.

Entre los países destacados, Bolivia reportó 984 casos confirmados en 2026, mientras Brasil notificó 4,544 casos probables, con 1,535 confirmados. También se documentó reaparición de transmisión autóctona en Guayana Francesa, Guyana y Suriname, este último con 712 casos sospechosos y 327 confirmados desde finales de 2025.

La OPS/OMS recomienda fortalecer la vigilancia epidemiológica, entomológica y de laboratorio, garantizar diagnóstico oportuno, manejo clínico adecuado y preparar los servicios de salud para posibles brotes. También enfatiza el control integrado de Aedes aegypti y Aedes albopictus, mediante eliminación de criaderos, control de mosquitos adultos, participación comunitaria y protección personal.

Clínicamente, el chikungunya se caracteriza por fiebre y artralgia intensa, pudiendo evolucionar a fases post-aguda y crónica. Embarazadas, menores de un año, adultos mayores y personas con comorbilidades presentan mayor riesgo de complicaciones graves, incluidas meningoencefalitis, choque y síndrome de Guillain-Barré.

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